Después de once ediciones de muerte, sangre y destrucción, decidimos darnos un respiro. Alquilamos un apartamento cerca de la playa, reservamos hora con el masajista y compramos doce botes de crema para el sol. Si hasta queríamos jugar al tenis…
Pero la cabra tira al monte, y el inFest… al gore. ¡Porque el terror… nunca descansa!